Santo Rosario
Una guía para rezar el Rosario con el misterio que corresponde a cada día, ya sea leyendo con calma o siguiendo un contador de cuentas paso a paso.
Una guía para rezar el Rosario con el misterio que corresponde a cada día, ya sea leyendo con calma o siguiendo un contador de cuentas paso a paso.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
¡Oh Jesús mío! Perdónanos, líbranos del fuego del infierno. Lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas. Amén.
Lucas 1:26-38
María responde con fe al llamado de Dios; pidamos aprender a decir: «Hágase en mí».
Lucas 1:39-53
María lleva a Jesús y sirve con alegría; aprendamos a acompañar a quien nos necesita.
Lucas 2:6-19
Jesús nace en pobreza y humildad; recibámoslo con un corazón sencillo.
Lucas 2:22-40
María y José ofrecen a Jesús al Padre; entreguemos también nuestra vida a Dios.
Lucas 2:41-52
Jesús es hallado en la casa del Padre; busquémoslo siempre cuando nos sintamos perdidos.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna, concédenos, a quienes recordamos estos misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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Que la Santísima Virgen María acompañe a tu familia y a nuestra comunidad parroquial.